"HAY HERIDAS QUE NO DEJAN SANGRE.
SOLO CAMBIAN LA FORMA EN QUE UNA PERSONA VULEVE A MIRAR EL MUNDO"
El convento no apareció como castigo.
Apareció como refugio o eso pensaba después del espanto.
Porque a veces una madre no necesita
morir para desaparecer.
basta con que deje de abrazarte.
Isabel de la Luz entendió eso
demasiado pronto.
Las paredes olían a incienso, humedad y silencio.
Las niñas rezaban antes de dormir.
Pero algunas lloraban bajito para que Dios no las escuchara.
Y aunque lo decía en voz alta,
todas sabían que el miedo también
podía vestirse de blanco.
CONTINUARÁ
Copyright © 2026 Lorena Cid - All Rights Reserved.
We use cookies to analyze website traffic and optimize your website experience. By accepting our use of cookies, your data will be aggregated with all other user data.